Traducir o no traducir (2)
He ahí uno de los dilemas a la hora de hablar o escribir. Traducir o no los nombres propios de lugares. Porque, por un lado, se puede optar por lo políticamente correcto. Por otro, se puede elegir la postura más lógica.
Veamos. De unos años para acá se han cambiado varios topónimos de manera oficial: Girona, A Coruña, Ourense, Illes Balears, Lleida, etc. (por sólo citar los más conocidos). Por consiguiente, lo político (polite, que diría un "british") sería escribir o decir "veraneo en Girona" o "esquío en Lleida".
El problema surge cuando en un mismo escrito o conversación aparecen topónimos de diferentes países, además de los ya mencionados de las nacionalidades patrias. Y claro, en aras de la mayor unificación (cualidad ésta de las más importantes en un libro), ¿qué hacemos? Porque a mí, por ejemplo, mi religión me prohíbe decir o escribir "voy a London de finde" o "iré de shopping a New York". Y siempre pongo acento a París, digo Florencia y no Firenze, Turín y no Torino, y Nápoles, y Múnich, y Aquisgrán. Bruselas, Estrasburgo, Hamburgo y Edimburgo. Italia, Inglaterra, Francia y, no, no digo United States, digo y escribo Estados Unidos.
Si nos fijamos bien en estos topónimos, vemos que, por su importancia actual o histórica, se traducen, tienen su propia grafía en, este caso, castellano. Y es que sólo lo importante se traduce, lo importante y lo cercano, lo que nos atañe, lo que nos importa.
Y por eso, aun a riesgo de ser tratado de políticamente incorrecto, sigo empleando Lérida y Gerona; aun a riesgo de ser tratado de retrógrado, escribo Orense y La Coruña; aun a riesgo de ser tratado de poco progresista, escribo Baleares.
Por otro lado, tampoco "veo" a mis amigos catalanes o gallegos decir "la France", Scotland o Sverige...
Minitruco del día:
4. Aun, sin acento, equivale a "incluso". Aún, con acento, es sinónimo de "todavía".

5 comentarios:
Tienes toda la razón, y me jode por cuestiones meramente políticas. No se debería haber hecho nunca, lo de traducir los nombres propios, se deberían haber nombrado en su lengua original. Pero como no ha sido así, resulta extraño -como usted bien dice- lo de London, Firenze, o United States. Y claro, si traducimos esos, no queda otra que hacerlo también con Donosti, Girona, Lleida o Euskadi. ¡Una lástima!
¿Qué hacen al respecto por ejemplo los ingleses? ¿Traducen a su idioma otros nombres?
Pues lo ingleses hacen más o menos lo mismo: Spain, Italy, Seville... Sólo lo "famoso". Lo demás lo dejan tal cual, eso sí, sin acentos.
Y, por otro lado, digamos que a veces nadie escapa a la tentación de adaptar los topónimos a su lengua: Saragossa, Brussel.les, Canàries, Cantàbria y, el que más me gusta, ;-) Castella-La Manxa
jajaja! En la televisión y prensa catalana, todo se traduce sí, como en la espaNYola!
Besos! Petons!Kisses!
Jajajajaj, ¡huy lo que me ha dichooooo! Ya se librarán, ya, en Televisión Española, de decir Lérida o Ggggggggerona. Años hace que la Normalització (¿se escribe así?) salpicó también a nuestros políticos y periodistas.
Y es una pena que tengáis proscrita a la Ñ, tan chula ella, con las buenas migas que haría con la Ç, y los numeritos que podrían montar con sus virgulillas...
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